Fragmentos de una nueva historia/ Zanele Muholi

©Zanele Muholi

Fragmentos de una nueva historia/ Zanele Muholi

Zanele Muholi es la ganadora del primer Premio Casa África concedido en la edición de 2009 de la Bienal de Fotografía de Bamako en Mali. Dicho premio pretende por un lado dar a conocer la fotografía realizada por mujeres africanas y por otro trata de colocar la fotografía africana dentro del contexto fotográfico global, con el fin de multiplicar las miradas y de ampliar nuestras perspectivas. 

La obra de Zanele Muholi es, según sus propias palabras, un trabajo de «activismo visual». Todo su empeño y su lucha, cuyo carácter es plenamente político, consiste en otorgar la visibilidad que la comunidad negra de lesbianas, gays, bisexuales, personas transgénero e intersexuales no tiene. Muholi, al tratar dicha comunidad a la que pertenece y por la que lucha, a la que considera que le debe su propia construcción identitaria y a la que se siente emocionalmente vinculada, consigue a través de sus imágenes romper con algunos estereotipos, de las ideas fijas que perduran no solo en nuestro imaginario occidental, sino también dentro de su país, la joven democracia sudafricana y el continente africano en su conjunto.
Las imágenes de Muholi nos indican que la comunidad LGBTI que retrata está compuesta por una multiplicidad de identidades. Coloca en primera persona a una serie de seres humanos que participan de la vida política, económica y social de sus países respectivos, que viven, que son, pero que al mismo tiempo, como denuncia Muholi, no forman parte de la historia oficial. 
Esta es una de las mayores batallas de esta fotógrafa: desafiar la hegemonía existente reescribiendo una historia visual que todavía sigue dominada por una visión etnocéntrica y patriarcal, y que continúa articulándose a través de un pensamiento heteromasculino, etiquetando por tanto a las lesbianas negras como las «otras».
Muholi adopta la fotografía como un impulso, como un acto de militancia que alerta sobre la triple exclusión que soportan las lesbianas negras en Sudáfrica, ya que deben de luchar contra el racismo, el sexismo y el patriarcado. Muholi denuncia, pero sobre todo —y de ahí la fuerza de sus fotografías— no coloca a estas mujeres como víctimas; al contrario, presenta a cada una de ellas como sujetos plenos, permitiendo en última instancia construir una nueva historia visual de la Sudáfrica y del África contemporáneas.
Pero su trabajo de registro, recopilando la historia de estas mujeres, reescribiendo sus propias experiencias, no se compone únicamente de sus luchas no sin esfuerzo, de su coraje cotidiano, de sus sufrimientos, de sus pérdidas, de sus mutilaciones internas y externas, sino también y fundamentalmente del amor presente en cada una de ellas. La obra de Muholi desborda sensibilidad, intimidad, sentimiento, pero sobre todo es indicial. Así, nos abre su vida —sus vidas—, comparte con nosotros sus momentos de felicidad y de complicidad provocando un engrandecimiento de la relación de estas mujeres y, sobre todo, multiplicando los fragmentos de una historia que se escribe día a día.