Dakar. Cuerpo a cuerpo/Elise Fitte-Duval

Dakar. Cuerpo a cuerpo/ Elise Fitte-Duval

África, «[…] un cuerpo en movimiento, nunca en su sitio, […] ese cuerpo movedizo en la enorme maquinaria del mundo».
Achille Mbembe, Sortir de la grande Nuit

               

Elise Fitte-Duval, nacida en la isla caribeña de la Martinica y residente en Senegal desde el 2001, es la ganadora del Premio Casa África concedido en la edición 2011 de la Bienal de Fotografía de Bamako en Mali. Este premio pretende dar visibilidad a la fotografía realizada por mujeres africanas y ubicar la fotografía realizada en el continente africano dentro del contexto global con el fin de multiplicar las miradas.

Las fotografías de Elise Fitte-Duval son retratos de seres humanos en su lucha cotidiana en la metrópoli macrocefálica que es Dakar. Esta urbe acoge hoy a más de la mitad de la población urbana del país, con una densidad que supera los dos mil habitantes por kilómetro cuadrado y donde más de cuatro millones de cuerpos laten a mil por hora. Convencida de la función social de la fotografía en tanto que documento, Elise siente la responsabilidad de registrar esta realidad que le rodea, desde hace ya trece años. Como reportera rigurosa nos cuenta y alerta de lo que acontece en esa urbe en plena expansión y movimiento, va al encuentro de la gente, se desplaza hasta los barrios periféricos de la ciudad, ahí donde no llega nadie.

Elise nos narra algunas de las dificultades que atraviesa la capital senegalesa: problemas ligados a la urbanización desmesurada, a cuestiones medioambientales, a las consecuencias del cambio climático. Nos muestra el contexto, el paisaje, el cuerpo sin cabeza, para luego exponernos esas historias en primera persona. Participa también y se implica directamente en las movilizaciones que se han ido articulando desde la ciudadanía, desde el cuerpo social; en particular las que acontecieron durante el proceso electoral de 2012. Durante un año entero Elise fue registrando los movimientos sociales y políticos que surgieron en la capital. Senegaleses que expresan sin miedo su malestar, su desencanto, que reclaman alto y claro la necesidad del cambio y muestran al poder que son dueños de su futuro.

Las imágenes de Elise tienen por tanto como objetivo fundamental dar visibilidad a historias invisibles y denunciar las condiciones de vida de miles de personas abandonadas a su suerte por las instancias públicas y políticas de esta gran ciudad que es Dakar. Elise penetra en las tripas de esta urbe, relata el día a día de sus habitantes, pero sobre todo comparte la fuerza y la determinación de sus ciudadanos con el resto de nosotros porque entiende que la fotografía no es tanto reproductibilidad, como apuntaba Walter Benjamin, sino «compartibilidad».

Estamos claramente ante documentos visuales que pretenden formar parte del colectivo, del nosotros. Un cuerpo a cuerpo con las aspiraciones de una ciudadanía que lucha por un destino mejor y más justo, que mira hacia delante, como Elise, hacia el cambio siempre en positivo. Elise redacta hoy a golpe de imágenes al igual que los padres de la Negritud, Césaire y Senghor, aunque ellos lo hicieron con palabras. En su discurso pronunciado en la Primera Conferencia hemisférica de los pueblos negros de la diáspora, Aimé Césaire declaraba que es un concepto que «nace a partir de una actitud activa. Es sobresalto, sobresalto de la dignidad. Es rechazo de la opresión. Es lucha, lucha contra la desigualdad», como cada una de las imágenes de esta fotógrafa entregada.